Vio y escuchó lo que otros no

Aprendamos de Brasil: Alan, un consejo de patas, imita a Lula

Publicado: 2009-06-08

Si hicieran una encuesta, Alan tendría la mayor desaprobación que jamás hubiera imaginado. Y vaya que se lo merece, su displicencia e ineptitud impidió evitar una masacre que causó bajas de ambos lados, tanto policías como nativos (OJO: más de nativos que de policías).

Pero la pregunta del millón es ¿cómo hubiera evitado este baño de sangre? Fácil, miren a Lula da Silva en Brasil, donde tienen un caso muy parecido al de nosotros por el territorio en la Amazonía.

Y es que el Estado brasileño, sin titubeos, renunció a la propiedad de una extensión de tierras en la Amazonia -mayor que Francia y el doble de Italia-, exactamente, 670.000 kilómetros cuadrados.

Estas tierras, invadidas «ilegalmente» a lo largo del tiempo por pequeños y grandes agricultores, ganaderos y comunidades indígenas, pasarán ahora a ser propiedad de dichos «invasores».

Si bien esta ley ha generado polémica, fue aprobada por el Senado y por la Cámara de Diputados, aunque solo espera la firma del presidente de la República, Luiz Inácio Lula da Silva, para entrar en vigor.

Sin embargo, algunos ecologistas denunciaron que «es la privatización de la Amazonia», además de considerar un día de luto la aprobación de la ley. A lo que la senadora Katia Abreu, del partido Demócratas (DEM), autora del texto de la ley y presidenta de la Confederación Nacional de Agricultores (CNA), respondió que a través de esta ley «vuelve la seguridad jurídica».

La ley recoge que recibirán el título de propiedad personas y empresas que ocuparon estas tierras antes del 1 de diciembre de 2004. Las propiedades menores de 76 hectáreas serán entregadas gratuitamente; las mayores de 1.500 hectáreas saldrán a subasta. Los beneficiarios podrán pagarlas en 20 años. Y después de tres años, los nuevos propietarios podrán revender las tierras.

Lo importante es que dichas tierras se utilizarán para cosechar y cultivar, en vez de excavar, extraer y destruir.

Aunque, al igual que en nuestro dichoso Parlamento, hubo una batalla entre la senadora Abreu, defensora de la ley, y la senadora y ex ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), que salió del Gobierno de Lula por no compartir su política ambiental.

También el ministro de Asuntos Estratégicos, Mangabeira Unger, catedrático de Harvard y ex profesor del presidente estadounidense, Barack Obama, defiende la ley: «Va a ayudar a impedir la destrucción de la Amazonia y beneficiará a los pequeños agricultores», afirmó.

Se trata de 400.000 pequeños propietarios que se habían apoderado desde hace años de tierras que eran del Estado y las cultivaban ilegalmente.

Y vale el aplauso que al presidente Lula a entregarles esas tierras legalizando su situación, porque como dije en otro post, dichos agricultores –muchos de ellos nativos, me atrevería decir que un 90 %- se han convertido en los últimos defensores de la Amazonía.

Si Alan pensara igual, me pregunto cuántas muertes se hubieran evitado. Pero nada más facilista que esperar a un conflicto para mandar a la policía a «limpiar el puente y la carretera» justo 24 horas después de que el Congreso, sometido a sus órdenes, se burlara de la selva postergando el debate del decreto de urgencia 1090.

Bueno, para terminar: ¿qué te pareció el spot del Gobierno?


Escrito por

Martín Hidalgo

Martín Hidalgo nació en Lima. Es redactor de la sección Internacionales en página web del diario La República. Expone sus términos y posturas en torno a la política internacional y los principales sucesos que afectan al mundo en este blog que lleva en LaMula.p


Publicado en

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